jueves, octubre 05, 2006

Historia de la migración china en República Dominicana

Fuente: “Historia de la migración china en República Dominicana” del Lic. José Chez Checo y la Dra. Mu kien Adriana Sang.

No temas avanzar lentamente, teme solo detenerte.
Confucio

La inmigración china hacia América ha sido producto de la situación explosiva de miseria del siglo XIX y la necesidad de mano de obra barata que demandó la expansión capitalista.

Como todo inmigrante su utopía vital era volver al país. Pero la lejanía, el alto costo de los viajes y el régimen semiesclavista de contratación hicieron del regreso un imposible. Sin embargo, y pese a los maltratos y exclusiones el aporte de la migración china a la vida económica y social en América es rico y variado.

La comunidad china, en cualquier lugar del globo adonde llegó su migración, se destacó por la tenacidad, hospitalidad, austeridad y moderación en sus maneras de relación con la comunidad que la acogió. Es una constante que se repite, la prosperidad de sus pequeños negocios que devienen más tarde en empresas familiares de largo aliento ya sean industriales, agrícolas o comerciales.

El criterio de laboriosidad y arraigo que dan a la vida familiar y a las relaciones interpersonales aplicado a las relaciones de producción a pequeña y gran escala pueden ser la clave de esa creciente y constante prosperidad en los negocios.

Es llamativo que en un informe del Fondo Monetario Internacional se estima que el producto Interior Bruto global estará por debajo del 3,5%, que es una baja común a todos los países del mundo y que la única excepción es China, a la que no solo no afecta sino que crecerá en un 7,5 % para el 2002.

A mediados del siglo XIX empezaron a llegar en grandes contingentes para suplir la falta de mano de obra en las plantaciones.

Al prohibirse la trata negrera se busco mano de obra que sustituyera a los esclavos y las condiciones de los grupos chinos fue prácticamente de servidumbre tanto en el Caribe, Perú y Panamá adonde llegaron contratados.

En Cuba, fue clave para el desarrollo de las plantaciones azucareras; en Panamá fue la mano de obra más activa para la construcción del Canal, en Canadá y Estados Unidos trabajó activamente en la construcción de las líneas de los ferrocarriles permitiendo la expansión del mercado.

Sin embargo el siglo XX los vería consolidados en todo el continente americano. En Guatemala, para 1988, los inmigrantes chinos eran propietarios de tiendas de importación y exportación, restaurantes y fábricas de textiles y químicos.

En el Salvador según el censo de 1987 había 800 chinos residentes que eran propietarios de tiendas de importación y exportación, fábricas de químicos y electrodomésticos.

En el Caribe, en Jamaica la población china asciende a 20,000 habitantes para 1990. En Trinidad Tobago se habla de una comunidad de más de 10,000 chinos.

Al terminar la Segunda guerra Mundial y después de sufrir la invasión japonesa, afloraron en la vida política china profundas diferencias ideológicas que los enfrentaron en una guerra civil entre nacionalistas y comunistas. Para 1947 el Ejército Rojo tomó la ofensiva en el nordeste, hacia 1948 los comunistas tomaron Pekín, Shangai y Tianjin. Los nacionalistas liderados por el presidente Chiang Kai Skek tuvieron que salir del continente y refugiarse en la isla de Formosa, hoy Taiwán.

Según el historiador Hung Hui para 1930 se calcula que la inmigración china a Estados Unidos ascendía a 74, 954 personas; diez años más tarde asciende a 77, 504 personas y para 1950 la cifra se duplica. En 1952 llegan a Estados Unidos unos 27, 502 chinos en calidad de refugiados y en 1960 la cifra llegó a más de 250,000 inmigrantes.

La inmigración china al Caribe tenía como fin último servir de trampolín para llegar a los Estados Unidos.

Cuba, Puerto Rico, República Dominicana eran vistas como paradas necesarias para el destino final norteamericano.

En República Dominicana, el fin de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la guerra fría se traduce diplomáticamente en un afianzamiento de los vínculos con Taiwán dado que Trujillo buscaba alianzas estratégicas con opositores al comunismo.

El gobierno de los 12 años del Dr. Joaquín Balaguer activó las relaciones diplomáticas e inició la cooperación técnica en el sector agrícola.

Según la investigación llevada a cabo por la historiadora Mu-Kien Adriana Sang y el Lic. José Chez Checo, la inmigración china a República Dominicana se engloba en un vasto movimiento migratorio, determinado por condiciones económicas de extrema miseria y un alto conflicto ideológico y político.

Para 1988, había más de 30 millones de chinos diseminados por el mundo de los cuales 2,2 millones estaban en América.

En la historia del país hacia 1864 en la Guerra de Restauración se habla de la participación del famoso Pancho el chino en las guerras restauradoras.

Gregorio Riva, que tanto aportó al desarrollo del Cibao importó a mediados del siglo XIX una colonia de chinos desde Cuba para destinarlos a la fabricación de ladrillos y cal.

Al mismo tiempo formó con ellos una cuadrilla que se dedicó a la construcción de depósitos y almacenes en Samaná, Yuna y Moca.

En 1870 construyeron el cementerio de Moca y uno de esos chinos de la cuadrilla de constructores formó familia y fue el padre de Mercedes y Antera Mota, educadoras dominicanas nacidas en San Francisco de Macorís.

Descendientes de las familias chinas traídas por Gregorio Rivas se diseminaron en la provincia Duarte y se reflejan en la familias Añil, Sanz, Victorio, Antonio, Amparo y Gómez.

En Puerto Plata hacia 1878 aumentó considerablemente el número de chinos por iniciativa del General Imbert, Gobernador del distrito.

En la ciudad de Santiago de los Caballeros hacia 1893 el Censo arrojó que había siete chinos todos varones.

La particularidad era que viajaban solos pero por las características de solidaridad familiar, traían más tarde, esposa, hijos, hermanos y sobrinos o se casaban con dominicanas.

Generalmente se dedicaban al negocio de lavanderías y restaurantes.

Arturo Bueno los describe así: ” el chino es sumamente trabajador, honrado, cauteloso, inteligente y previsor. En comida no tiene límite; en cambio no aporta nada para el ornato de la ciudad donde vive; no es festivo; no asiste a los teatros, ni a las galleras, ni a las iglesias, parques, conciertos, bailes, hipódromos, juegos de pelota, reuniones políticas, conferencias, entierros ni procesiones; no celebra matrimonios ni bautizos y todo aquello que expansiona el espíritu para ellos es letra muerta. En cambio, siempre tiene en cuenta si alguien le hace un mal o un bien: en cualquiera de los dos casos tiene más tarde su castigo o su recompensa”.

A principios del siglo XX había cierto pesimismo y desdén por la migración asiática, sobre todo porque para el dominicano era muy difícil asimilar las pautas culturales de reserva, austeridad, discreción y trabajo perseverante.

El escritor Sócrates Nolasco en su obra “Viejas memorias” escribía que uno de los problemas más acuciantes, en los inicios de la República Dominicana era el de aumentar la población del país.

El deseo de “blanquear la raza” les llevó a tratar de evitar la inmigración de grupos cocolos, asiáticos y haitianos.

Esos grupos eran vistos de manera prejuiciada y descalificadora como grupo humano.

La mentalidad de la época para el problema inmigratorio se trasluce en una carta que el trinitario José María Serra escribiera al Arzobispo Meriño desde Mayagüez en 1884, decía: “Estoy de acuerdo con lo de la emigración y en cuanto a chinos no deben jamás introducirlos en el país: son gente in apetecible y dan mal resultado en donde quieran que se introducen”.

En la ciudad de Santiago, el primer censo de población celebrado en 1893 arrojaba siete varones de nacionalidad china. En 1898 había dos chinos dedicados al negocio de lavanderías y que después abrieron restaurantes.

Hacia 1910 en la provincia de Santo Domingo vivían 32 chinos y en el libro de Pedro Batista “Santiago a principios de siglo” reporta en esa ciudad menos de una docena de chinos, los cuales” por la diferente mentalidad entre oriente y occidente tuvieron mayor dificultad que el árabe para asimilarse al criollo”.

Es en 1920 que empieza a crecer el flujo migratorio y aparecen múltiples documentos de la Secretaría de Agricultura e Inmigración donde se registran solicitudes de ingreso al país por parte de la comunidad china de Kingston, Jamaica.

El contralmirante César De Windt Lavandier comentó que a principios de siglo varias familias chinas se habían asentado en San Pedro de Macorís. En 1918, en Puerto Plata se instalaron varios chinos procedentes de New York y según el censo de 1919, en la zona urbana de la capital habían instalados unos 64 chinos.

Para 1920, las estadísticas arrojaron las cifras de 255 chinos repartidos en todo el país. Según el censo estaban distribuidos de la siguiente manera: 103 en Santo Domingo; 39 en San Pedro de Macorís, 30 en El Seibo; 1 en Azua; 3 en Barahona, 7 en Pacificador, 12 en La Vega, 10 en Espaillat; 36 en Santiago, 10 en Puerto Plata y 1 en Montecristi.

Según la encuesta todos los censados eran varones.

El contingente migratorio más importante entró en los primeros cuatro años de la Ocupación Norteamericana según el reporte del 6 de octubre de 1920 “Reporte sobre el progreso de las condiciones de Santo Domingo desde la proclamación de la Ocupación”.

En marzo de 1929, el periódico El Listín Diario sacó una nota favorable hacia la migración china.

Escrito por el corresponsal de La Romana Alberto Bordas dijo: “Aunque no muy numerosa, es regular la colonia china de ese país en La Romana; la mayoría se dedica al negocio de las pulperías, fondas restaurantes y lavanderías; el negocio de siempre (son) personas que saben distinguirse por la honradez en sus procedimientos comerciales, a la vez que tratan de favorecer a los pequeños comerciantes dominicanos”.

Instalado el gobierno de Rafael Trujillo el 16 de agosto de 1930 y hasta 1961 en que se acabó el régimen, fue política del gobierno alentar y estimular la migración china.

En 1931 visitó el país el embajador chino con sede en La Habana y el periódico El Listín Diario” escribió: “Los chinos están en primera línea. Todos viven de sus labores, dedicándose a las tareas agrícolas y a ciertos oficios manuales. Así, puede decirse que tienen acaparado entre nosotros los trenes de lavado, estableciendo una competencia insostenible con los criollos, por el exacto cumplimiento de sus deberes y por la baratura de sus precios, explicable a causa de sus reducidos gastos de vida, de sus costumbres asaz morigeradas”.

Uno de los intereses del gobierno dominicano para establecer relaciones diplomáticas era la posibilidad de exportar productos agrícolas como el tabaco, azúcar y cacao.

La visita al país del ministro chino Dr. Ling sirvió para contemplar un Tratado de Amistad y Comercio entre la República de China y la República Dominicana en el cual había una cláusula que contemplaba modificar la ley de Migración de 1912 y que refería a los requisitos que debían llenar los ciudadanos chinos para ingresar al país.

Durante los treinta años del régimen trujillista la migración china aumentó considerablemente, tomó una fisonomía diferente y se integró a la sociedad dominicana dando un gran aporte.

Los comercios crecieron en importancia y se destacaron en el área de los restaurantes las familias Meng y Mario Chez que llegaron al país hacia 1920. En el comercio y la industria la familia de Miguel Sang ingresa en 1936 y la de Venchin Chez en 1948.

La colonia china en el país fue marcada por el inicio de la guerra chino-japonesa en 1937 y que derivó en la búsqueda de apoyo para la causa de China presidida por el general Chang-Kai-Sek en su guerra contra Japón. Ese año se fundó el Casino de China, que aglutinará a la comunidad en el país y que será dirigida de manera destacada por Samuel Chan padre del Dr. Angel Chan Aquino.

En 1944 se instaló la Legación de China y en 1945 se inauguró una legación del Kuomintang o Partido Nacional de China.

El censo de 1950 registró 455 chinos en comparación con los 312 que había en 1935.

El año 1949 tuvo una trascendencia fundamental al surgir en China continental el gobierno de MaoTseTung de orientación comunista y que obligó al general Ckian kai Sek a refugiarse en la isla de Formosa. Las relaciones con el régimen de Trujillo continuarían con el gobierno nacionalista de Chian Kai Sek y Trujillo se auto proclamaría campeón del anticomunismo.

En 1955, en la Feria de la Paz China instaló un pabellón diseñado y construido por Angel Cheaz el primer inmigrante chino en graduarse de ingeniero- arquitecto al año siguiente.

Según la investigación de la Dra. Mu-Kien Adriana Sang la participación de la colonia china en el acontecer nacional abarca los períodos: de 1961 a 1966 donde se reflejan en las dos comunidades la guerra fría y las luchas internas para ganar espacios; de 1966 a 1978 la Embajada de Taiwán se fortalece y gana la batalla activándose y enriqueciéndose la vida de la colonia china; desde 1978 a 1986 la diplomacia china es activa en la cooperación y a nivel social se produce la inserción de una nueva generación; de 1986 al 2000 los conflictos y enfrentamientos de las dos Chinas se reflejan en la diplomacia dominicana.

En República Dominicana la colonia China ha crecido y diversificado sus lazos parentales y sociales.

Médicos, historiadores, cineastas, politólogos, cirujanos, editores, empresarios de zonas francas, dueños de lavanderías, y supermercados, arquitectas, publicistas, escritoras, dueñas de casas de comidas donde la comida se convierte en el rito del encuentro confluyen en una colonia que mezclada a los criollos han sabido guardar la esencia de su tribu y han trasmitido al entorno una sabia forma de vida.

Entre los libros de religión y filosofía el “IChing” o “Libro de las Mutaciones es probablemente el texto más antiguo que la humanidad ha conservado. Desde el chino arcaico es el libro de la sabiduría de un pueblo que sufrido y estoico acude a la fuente de la sabiduría individual y colectiva para labrarse un camino ético de vida.

El hexagrama 37 es tal vez la radiografía de una sociedad que se repite y explica en la figura del clan. Arriba Sun el viento y abajo la adherente llama representan las leyes que rigen el pequeño microcosmo que es el clan familiar. En las líneas que se suceden en armonía inexplicable están escrita las leyes que el clan exige para su correcto funcionamiento de sus integrantes.

Cuando el padre cumple su rol, así como el hijo, cuando cada hermano cumple el papel de hermano es entonces cuando hay orden en el clan. El clan ordena la totalidad de las relaciones sociales entre los hombres. La amante veneración del hijo por su padre se transfiere en la lealtad del subordinado a su jefe, el orden y el afecto entre hermanos se transfieren en fidelidad al amigo y representan la respetuosa subordinación en las relaciones con los superiores.

Richard Wilhelm en su introducción al “Libro de las Mutaciones” dice: “El clan es la célula original de la sociedad, el suelo natural en el que el ejercicio de los deberes morales se ve facilitado por el afecto natural, de tal modo que en ese círculo restringido se van creando las bases desde las cuales se transfieren las mismas condiciones a las relaciones humanas en general”.

Donde llegue la inmigración china, esa figura mágica donde el viento y el fuego se unen en un orden que desarrolla las aptitudes del clan parece ser la semilla de las buenas relaciones de cada colonia china. No importa que funden lavanderías en Santiago, comederos populares en la Avenida Duarte, que socaven un canal interoceánico o que pinte selvas en Cuba como Wilfredo Lamb.

Respetuosos, austeros, comedidos y trabajadores hasta la extenuación serán la multiplicación del hexagrama 37 y la confirmación de que la buena marcha del clan augura el orden en el Estado, en el mundo y entre sus gentes.

Enlace

Asociaciones Chinas en el Perú

Asociación Peruano China
Asociación de Damas de la Colonia China en el Perú,
Asociación Médica de la Colonia China,
Asociación Promotora Cep Juan XXIII,
Asociación Promotora Cep diez de Octubre,
Asociación Tusan,
Asociación Wha Yoi (Chimbote),
Centro Cultural Peruano Chino,
Asociación de Recuperación del Barrio Chino,
Chang Ling Club (Chepén),
Club Lin Yi,
Tayouk Club

PUBLICADO EN LA REVISTA ORIENTAL
Escrito por Tito Barrera

* Se busca más información al respecto.

Prensa China en el Perú

Ante la necesidad de mantenerse informados con un lenguaje mucho mas accesible hicieron su aparicion publicaciones en idioma chino y castellano como los siguientes:
Revista Oriental

  • Man Shing Po: “Diario del Pueblo”
  • Chiao Pao: “Diario de los chinos de ultramar”
  • Ko Yieng Pao (Sólo en idioma chino)

Vicaria China

En los años cincuenta llegó al Perú el padre Horacio Ferruccio Ceol – un franciscano italiano que había estado 19 años en la China – y fue fundamental para la comunidad católica China: fundó el Colegio Juan XXIII y organizó los primero pasos de la Vicaría.

Tras su huella andaba otro sacerdote italiano de la misma orden franciscana, Adriano Pacífico Tomasi. Tomó la posta en 1983 y pronto surgió la inquietud de darle un lugar de culto y oraci´n a los miembros de la Vicaría, hasta entonces realizaban los oficios en la Capilla de la O. de la Iglesia San Pedro, en el centro limeño.

Luego de mucho esfuerzo lograron plasmar un hermoso recinto, mezcla de ornamentos chinos con simbología católica. Convocaron el concurso de varios tusanes: el ingeniero Rudy Wong y el arquitecto Kuoway Ruiz para el diseño y construcción, la artista Sonia Lau para el mural de fondo de la nave mayor y del urbanista Hector Cuyo, quien trabajó la estructura del mobiliario.

El 7 de diciembre de 1992 se coronó el esfuerzo con un imponente templo que se ha convertido en el más hermoso del Perú, en su género, y uno de los pocos en el mundo que utilizan este tipo de diseño respetando formas originales cristianas y milenarias chinas.

Chinos de Ultramar

Una vieja sentencia china dice que: “dónde hay agua marina, encontrarás chinos”. Trata de explicar la forma en que millares de chinos tuvieron que huir de la pobreza desde 1820, aproximadamente, a mitad de la dinastía Ch´ing. Al parecer la idea era subirse a un navío y emigrar hacia donde lo lleve el viento y las olas.

Este sistema llevó a los habitantes de Fukien al sudeste asiático y a los de Cantón y a los hakkas, hacia el continente americano, Europa, Africa y Oceanía.

La preponderancia de Fukien y Cantón se explica porque fueron los puertos que lograron cierto desarrollo gracias al contacto que tenían con los extranjeros que abrigaban a sus tierras y porque hasta la guerra de resistencia contra Japón, el mapa político de china tuvo especiales dificultades en la zona sureña.

En esta ola migratoria el sudeste asiático cobró gran importancia a través de los años: según datos de la Comisión de Chinos de Ultamar, viven allí unos 27 millones de chinos, lo que representa el 90% de la población china en el resto del mundo.

El desarrollo del siglo XX y la abolición de la esclavitud, significaron para los chinos una posibilidad laboral inmediata en plantaciones de caucho, té o azúcar del sudeste asiático, caminos en América y minas de oro en Australia y Sudáfrica. La Europa de entonces también reclutó a miles de chinos para que trabajen tras los frentes de batalla en la Primera Gran Guerra.

Las cifras son contundentes: de 1881 a 1915 se enviaron 770 mil trabajadores chinos a Singapur y Penang en Malasia; de 1904 a 1910 fueron más de 50 mil a Sudáfrica, y en 1916 – 1917 se enviaron 230 mil trabajadores chinos para ayudar a los aliados. Cuando en la década del 30, se prohibió la masiva exportación de chinos, los datos arrojaron la cifra de cinco millones de coolíes.

Pero los chinos no fueron ingratos con su tierra madre. Muchos de ellos volvieron a China para invertir en la industria local y ayudar en el desarrollo de su pueblo. Varias líneas de ferrocarriles, por ejemplo, fueron financiados por chinos de ultramar: Chang Hung-nan. Residente en Malasia financió la linea Chaochow- Swatow y el residente americano Ch´en Hsuan- hsi, la línea Hsin – ning.

En la actualidad los “nuevos chinos de ultramar” prefieren llamarse así porque sus motivos de emigración son totalmente diferentes. Los distingue un gran aprecio por la educación y el trabajo a tal punto que han logrado tomar el pulso económico en muchos de los países en donde se han instalado. Lin Shao-liang – por citar un caso – es el chino más rico del mundo y lo ha logrado desde Indonesia.

Perfiles Chinos

Cálculos primeros afirman que en la actualidad viven en el Perú más de un millón de tusanes hasta la quinta generación, que dominan el español, cantonés, mandarín e inglés. En los últimos diz años, han llegado al Perú un promedio de 15 mil chinos.

Sólo en Lima se estima que residen 600 mil habitantes ubicados mayormente en San Borja, Pueblo Libre, La Victoria (Balconcillo y Santa Catalina), Jesús María, Lince, Barrios Altos (Barrio Chino), San Martín de Porres y Los Olivos.

En El Callao se concentran preferentemente en el Callao histórico, La Perla y Bellavista y bordean las cinco mil personas.

Las principales provincias chinas de procedencia son: Hong Kong, Guandong (Cantón), Shanghai, Beijing (Pekín), Harbin, Tianjin, Sichuán, Macao y Shangdon.

El 10 % de la población peruana es Tusán.

Organización China

La guerra con Chile también trajo consecuencias palpables para la población china en el Perú, a pesar de que el gobierno peruano había celebrado un contrato con la empresa norteamericana Oliphant en Hong Kong, para establecer rutas comerciales por barco. Tuvo que concluír la Guerra del Pacífico para que la primera legación china se decidiera a venir.

Hacia 1882 caducaron los últimos contratos de trabajo y los coolíes lograron su libertad. Desaparecidos los trabajos forzados y las penurias del maltrato, los chinos comenzaron una organización propia. Dos años después (8 de febrero de 1884) se funda la Sociedad Central de Beneficiencia China para socorrer a sus paisanos que se quedaron sin trabajo y enfermos, entre ellos a muchos chinos que terminaron ciegos, al contraer distintas enfermedades a los ojos en las haciendas.

Por otro lado, los chinos migrantes siempre se han organizado en sociedades regionales llamadas Wuy Qun, Que servían para la ayuda mutua entre los paisanos. En Lima se establecieron de acuerdo a su lugar de origen, destacando como las más sólidas: Chung Shan, Tong Sing, Cu Con Chau y Pun Yui. En el Callao se congregó la Sociedad Tong Sheng.

La Sociedad Chung Shan reunió a los cantoneses; la Sociedad Tong Sing, sin importar lugar de procedencia agrupó a los Hakkas (etnia Han que se desplegó básicamente por el sur chino). La Sociedad Cu Con Chau integró a los originarios de Um Yap; y la Sociedad Pun Yui, aglutinó a los chinos de la ciudad de Guang Zhou.

Compartiendo con China (07/11/2020) | TVPerú

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