lunes, agosto 01, 2022

LA INMIGRACIÓN CHINA EN EL PERÚ (1850-1890)

Boletín de la Sociedad Peruana de Medicina Interna - Vol.5 Nº 3 - 1992

   LA INMIGRACIÓN CHINA EN EL PERÚ  
   (1850-1890)

    Autor: Ricardo La Torre Silva*

INTRODUCCIÓN

En 1849 se inició la llegada de los culíes chinos, originada por la escasez de mano de obra en la agricultura debido a la abolición de la esclavitud por el Presidente Ramón Castilla. El destino no fue exclusivamente agrícola, en los primeros años se les destinó tanto a la agri­cultura como al trabajo en las islas guaneras y en la servi­dumbre urbana.

En este comercio o trata de semi-esclavos participaron y se enriquecieron hacendados, po­líticos y comerciantes. Este tipo de comercio fue una de las formas de acumulación de ca­pitales en el siglo pasado.

Los gobiernos que se sucedieron en la segunda mitad del siglo pasado dieron apoyo, tanto al tráfico como al silenciamiento, al duro trato que los hacenda­dos infligieron a los culíes.

Mediante ley de 1849. lla­mada "Ley China", se permitió el ingreso masivo de los trabaja­dores chinos. En octubre de 1849 acoderó en el puerto del Callao la barca danesa "Frederick Wilhem" trasladando a los primeros 75 culíes chinos al Perú. Entre los años 1849 a 1880 el lucrativo negocio de importar trabajadores desde China Imperial trajo entre 90 y 100 mil chinos al puerto del Callao y a otros puertos pe­ruanos. La durísima travesía demoraba cerca de 120 días en realizarse.

Para hacer posible el traslado de toda esta población hubo un engaño legal que consistía en hacer firmar en la misma China un contrato a los incautos "co­lonos". Los contratos se firma­ban en condiciones de presión por deudas y, de manera gene­ral, en circunstancias de an­gustia individual de todo tipo. El Estado peruano otorgó a par­ticulares la facultad de importar esta mano de obra por interme­dio de concesiones mediante la suscripción de contratos.

De 1849 a 1854 llegaron al Perú 4.754 chinos según datos de Castro Mendoza (1). Cuando los barcos llegaban a los puer­tos, los contratos de los chinos eran traspasados a sus patro­nes, que generalmente era ha­cendados.

En 1851 los efectos en la agricultura se dejaron sentir con una mayor productividad lo que originó que cerca de 98 empre­sarios se dedicaran a este ne­gocio. Esta nueva dinámica agrícola, gracias a la presencia china, favoreció en los primeros años solamente a un sector minoritario de los hacendados costeños.

 

EL CONTRATO

       La contratación era la forma jurídica legal para obtener y utilizar la fuerza de trabajo de un culí. Consistía en un papel, por lo general impreso, donde se precisaba los términos que se comprometían a cumplir tanto el chino como el contratista. Mediante esta forma jurídica el chino aceptaba, con su firma, trasladarse a otro país. Con evidentes engaños y por nece­sidad, el culí daba su firma en China al contratista o a uno de sus empleados y al momento de hacerlo recibía un dinero de adelanto. Con esta aceptación lo trasladaban al Perú donde de­bía trabajar para el propietario de una hacienda u otro esta­blecimiento en las condiciones precisadas dentro de las cláu­sulas del contrato.

Sin la legalidad de los con­tratos hubiese sido dificil el tráfico de miles de culíes, pues no hubiera habido el consenti­miento de los estados compro­metidos en esta trata (Perú, Portugal, Inglaterra y China).

La forma jurídica empleada fue la del colono dentro del marco de la inmigración china para el Perú. Estaba vigente en 1852 el Código Civil que, en el Libro Primero, Título Quinto, establecía: "Nadie nace esclavo en el Perú"; y, el esclavo que venía del exterior, era libre desde que pisaba el territorio de la República conforme al artículo 17 de la Constitución Política del Estado de 1860 Título 4º, Garantías Individuales que es­tablecía: "No hay ni puede haber esclavos en la República".

Sin embargo, el trato que se les dio fue la de verdaderos esclavos. Las leyes peruanas sobre los extranjeros no les fue aplicada. El Código Civil, en el Art. 33, normaba que: "Los ex­tranjeros gozan en el Perú de todos los derechos concernien­tes a la seguridad de su persona y de sus bienes, y a la libre administración de éstos". Lo que sí se les aplicó fue el Art. 37 del mismo cuerpo legal: "El ex­tranjero que se halla en el Perú, aunque no sea domiciliado, puede ser obligado al cumpli­miento de los contratos cele­brados con peruano, aún en país extranjero, sobre objetos que no estén prohibidos...".

Conviene examinar las con­diciones del contrato pues de su cumplimiento o incumplimiento dependía la normal asistencia y dedicación en el trabajo y, en buena cuenta, la estabilidad y armonía en las haciendas. El culí recibía su remuneración de tres maneras diferentes: pago en dinero, pago en especies (ali­mentos y vestimenta), pago en servicios (medicina y vivienda). También la obligación de recibir alimentos, vestimenta y atención médica. Todo ésto en conjunto era el pago que recibía el chino. A cambio de eso el culí debía ponerse bajo las órdenes del empresario para entrar a tra­bajar en clase de cultivador, hortelano, pastor, criado o tra­bajador en general por espacio de ocho año contados desde el día en que entraba a servir. Durante dicho período: " ... arará los campos, desmontará terre­nos. cuidará ganados, atenderá las huertas y hará cualquier otra clase de trabajo, cuando para ello sea requerido, además debe aportar su conocimiento mecánico y artesano que pudiera conocer, además de trabajar las Islas Guaneras".

A diferencia de los tiempos coloniales, los hacendados no procuraron el control de la masa de chinos instruyéndolos en la religión católica. Les permitie­ron que continuaran con sus prácticas religiosas facilitando el uso de locales donde los culíes colocaban imágenes de sus san­tos. Los hacendados tuvieron como base para sus exigencias el contrato que los culíes "por voluntad propia" habían firma­do en China y en el cual se precisaba las obligaciones de ambas partes. A pesar que el contrato quedaba en manos del hacendado, en algunos casos registrados legalmente no era desconocidos por los culíes.

Los culíes se defendieron del abuso, sobre todo tomaban nota de la fecha en la que habían ingresado al trabajo. Desconocer o no re­cordar esta fecha era perder la posibilidad de salir definitiva­mente de la hacienda. Ciertos procedimientos y tratos utiliza­dos no estaban escritos pero sirvieron para regir la vida co­tidiana de la gente. No estaba escrito, por ejemplo, aplicar castigos físicos. Sin embargo los hacendados lo hicieron con mucha frecuencia y severidad. Lo hacían porque esa era la norma usual para controlar a los trabajadores de sus hacien­das.

Los castigos corporales se aplicaron a los chinos coti­dianamente en las propiedades agrícolas y también fuera de ellas. En esos años, cuando hubo reclamos por estos castigos, preferentemente en casos fla­grantes que produjeron escán­dalos públicos, los gobiernos y periódicos de entonces trataron de ocultarlos, utilizando proce­dimiento judiciales como testi­gos que dieran constancia de falsos hechos. También era co­tidiano los castigos más sofisticados como el cepo, la barra, los azotes, la cárcel, el diario encierro en los galpones y, en casos extremos, las eje­cuciones.

La presencia del Estado era muy débil. Se quedaba en las puertas de las haciendas y si las tocaba era para pedir a los hacendados sus "contribucio­nes".

La semiesclavitud asiática había logrado que hubiera en las haciendas un cierto equili­brio social que se manifestaba de diferentes maneras. Frente a los abusos excesivos se generaba una respuesta violenta a la que temían los hacendados. Por eso era normal que cualquier ha­cienda tuviera una buena can­tidad de armas.


LOS CHINOS EN LAS ISLAS GUANERAS

Desde que fue descubierto el guano como abono, en la década de 1840‑50, la explotación fue incrementándose año tras año. Recién en 1853 el Gobierno peruano tuvo un estudio de su contenido y planos elaborados por Raimondi para su mejor conocimiento.

La explotación del guano estaba en manos de consig­natarios, quienes utilizaron la mano de obra china, polinésica y negra para la exportación. Las peores condiciones de trabajo que encontraron los chinos fue en las islas guaneras. Por este motivo, cuando apenas se ini­ciaba la trata amarilla a Perú, se prohibió, así se precisaba en los contratos, que los culíes fuesen a trabajar a las islas. Pero, como el cumplimiento de las prohibi­ciones estaba condicionado a las "necesidades nacionales", los chinos trabajaron siempre en las islas y lo hicieron junto a presidiarios, a negros manu­misos o libres y a los canacas (nativos de Oceanía).

El "Illustrated Times" de Londres, el 5 de marzo de 1859 nos narra lo siguiente:

" ... Quien escribe esta crónica visitó hace poco tiempo las Islas Chinas. El trabajo de excavación de guano lo hacían los chinos y había entre 250 a 300 embar­caciones cargando. Algunos han dicho que habría guano sólo para ocho o diez años si se hacían extracciones en tal cantidad como se estaba efec­tuando entonces". Sin embargo, en un artículo aparecido en el "Guano Diggers" en "Household Worlds" 1853, el escritor esti­maba que había 250 millones de toneladas en las islas de Chincha y que tomaría 180 años para limpiarlas. El valor de los depósitos estaba estimado en 1,250 millones de Libras Es­terlinas...".

Testigos oculares pintaron un sombrío cuadro de la suerte que corrían los culíes emplea­dos en las islas de guano. Unos sesenta obreros chinos consi­guieron burlar la vigilancia de sus guardianes y se suicidaron sobre las rocas, "... dos docenas de azotes (a los chinos) los de­jaban sin respiración y cuando los soltaban, al cabo de treintainueve, después de dar unos pasos vacilantes, caían al suelo. Eran llevados al hospital y las más de las veces si se recuperaban, se suicidaban".

Uno de los empresarios de­dicados al tráfico de chinos fue Pedro Denegri, quien contrató a Giuseppe Garibaldi, durante su permanencia en el Perú, para iniciar el tráfico. El 5 de Octu­bre de 1851, a bordo del buque inglés "Bolivia", llegó Garibaldi al puerto del Callao (2) según testimonio ocular de Francisco Dabadie, profesor de idiomas residente en Lima (3).

El 10 de Octubre de 1851, Garibaldi y su amigo fraterno Carpaneto suscribieron un contrato con Pedro Denegri para efectuar un viaje a China. El 30 de Octubre de 1851 partió al puerto de Chincha el navío "Carmen" de 346 toneladas al mando de Garibaldi. El 9 de noviembre llegó al puerto de Pisco, a las 9 de la noche. El día 10 Garibaldi desembarcó para pagar el derecho de embarque de guano, llegando a la isla guanera de Chincha el día 11. Con el cargamento partió para el Callao el 21 de noviembre adonde llegó el 24 de noviembre de 1851 (5). El 10 de enero de 1852, con la carga completa, partió con destino a Cantón y Manila (6).

Garibaldi regresó de China con un cargamento de culíes para las haciendas, el 28 de enero de 1853 (7). Luego, Pedro Denegri contrató al italiano Luis Camagli para continuar el ne­gocio.

El gobierno peruano envió una comisión científica a las Islas Chincha para efectuar los planos y medir el guano que contenía. Dicha comisión estu­vo integrada por Antonio Raimondi, José Castañón, Fermín Asencios, Francisco Cañas, José Eboli y Manuel J. San Martin. Raimondi nos na­rra su viaje: "Visité en 1853 las afamadas Islas de Chincha formando parte de su comisión enviada por el Supremo Go­biemo, con el objeto de medir la cantidad de guano que existía. Ví con asombro ese inmenso depósito de amoníaco, de más de cuarenta metros de espesor que desgraciadamente ha concluído con poco provecho de Perú.

Pude en aquella ocasión convencerme con mis ojos, por los restos de las aves, y por los huevos transformados en gua­no, hallados de materia orgánica, es realmente formada de excrementos de aves marinas acumuladas lentamente duran­te muchísimos siglos y, por con­siguiente, que no tiene origen misterioso e hipotético que ha querido darle recientemente un viajero alemán..." (8)

La correspondencia entre Raimondi y Alejandro Arrigoni (9) es bastante elocuente para apreciar el trato inhumano que se les infligió a los chinos. Arrigoni escribió a Raimondi el 26 de febrero de 1853: "En las tardes les curo las espaldas abiertas por los látigos a estos pobres desdichados y al día si­guiente en la mañana vuelvo a curarle las mismas heridas abiertas nuevamente por el látigo...". "Los víveres que consu­mimos en el Hospital son bas­tante apreciables: galletas, car­ne salada, tocino,arroz, frijoles, harina, manteca, azúcar, cacao, ají y vinagre. Todo ésto, en los primeros días, era de buen sa­bor: pero al poco tiempo el to­cino y la carne salada empeza­ban a tener un sabor a rancia, las galletas se agusanaban y los frijoles se llenaban de gorgojos. La dieta diaria de los chinos era elemental: arroz y pescado".

Un testigo de la vida en las islas de Chincha fue Ricardo Palma, quien tenla 19 años de edad en ese entonces. Palma recibió su nombramiento de oficial 3º  del cuerpo político, el 7 de febrero de 1852, día de su cumpleaños, pero recién se embarcaría el 13 (16 en otros documentos) de marzo del año siguiente en la goleta "Libertad" de estación en las islas de Chin­cha (10). Ostentaba el cargo de contador que lo asumió a partir de octubre de 1853, en remplazo del oficial del mismo grado de nombre José Ezeta. Mientras Ezeta esperaba un nuevo des­tino, Palma tuvo que desempe­ñar otras tareas en el bergantín "Libertad" como el de coman­dante de la nave en algunas veces.

     El gobernador de las islas era el capitán de fragata Pedro José Carreño. Las Islas de Chincha eran tres y se las iden­tificaba como la del Norte, la del Centro y la del Sur. Situadas frente a Pisco, distaban de tierra aproximadamente dieciocho ki­lómetros. En los correspondien­tes derroteros, que sobre la costa del Perú escribieron Aurelio García y García en el siglo pa­sado y Rosendo Melo en los primeros años del presente, hay información muy apreciable sobre ellas. Una flotilla de botes, balandras y lanchas‑cis­ternas las surtía de agua que llevaban desde Paracas y los víveres se cargaban en Tambo de Mora.

La peonada, constituida por chinos traídos desde la colonia portuguesa de Macao (de allí el mote de "macacos"), realizaba su tarea de palear las deyec­ciones de las aves en condicio­nes infrahumanas desde las primeras luces del alba hasta el atardecer (11). El penetrante olor a amoníaco del guano era in­soportable, a lo que se unía el sol calcinante, el mal trato de los capataces peruanos y el ensañamiento inusitado de los caporales chinos (cuchillos de sus hermanos de raza) y la mala comida (12). Muchos culíes, para librarse de ese infierno, como ya lo dijimos, optaron por el sui­cidio. Las islas servían además como lugar de reclusión: "En el presidio establecido en la Isla Norte se encuentran más de doscientos rematados, gente inmoral de suyo y con la que es preciso ejercer la más activa vigilancia" ‑decía el coman­dante de las islas a la jefatura superior del departamento de marina del 7 de noviembre de 1853 (13). Las enfermedades comunes de todos los días, eran bronquitis, reumatismo y diarreas.

Todo eso, sin duda, fue visto por don Ricardo Palma, quien estuvo en las islas de Chincha hasta el mes de marzo de 1854, en que lo trasladaron a la Co­mandancia General de Marina en calidad de amanuense. Sin

embargo, de aquella época no quedó recuerdos en sus Tradi­ciones. ¿Por qué, ni aún con el correr de los años, no dijo algo al respecto?

Las protestas sobre el trato a los chinos empezaron a pre­ocupar en las relaciones inter­nacionales del Perú con China. En 1857 ocurrió un aconteci­miento que originó un conflicto diplomático. La barca nacional "Carmen" era capitaneada en marzo de 1857 por el italiano Luis Camagli, desplazaba 343 toneladas y era propiedad de Pedro Denegri, dueño también de la "Petronila" y de la "Santiago" y del bergatín‑goleta "Carolina", embarcaciones utilizadas para el tráfico de culíes al Perú. El 9 de ese mes naufragó en su tra­vesía de Suatao al Callao, con 260 chinos contratados para trabajar en las haciendas costeras, según el informe del cónsul en Hong Kong, Nicanor Tejerina, publicado en las pági­nas de "El Comercio", el 18 de julio de 1857.

La embarcación se fue al fondo del mar no a causa de vientos fuertes ni de temibles temporales sino por un voraz incendio provocado por un gru­po de culíes. Leamos cómo fue la tragedia: "El domingo 8 de marzo a la altura de la gran Natunas, de 7 a 8 de la noche, el intérprete advirtió al capitán que los culíes proyectaban una revuelta e intentaban tomar el buque (pero) fueron forzados a descender al entrepuente. A la mañana siguiente entre siete y ocho culés subieron a cubierta y permanecieron tranquilos hasta que la tripulación fue a almorzar. Algunos chinos fue­ron al lado de la proa y derra­maron una cantidad de paja encendida en la bodega, la cual cayó en las camas (colchones de paja). La tripulación se armó rápidamente y los chinos fueron forzados a bajar al entrepuente. El capitán procuró arrojar fuera de su bordo la pólvora del bu­que y entonces se contrajo a extinguir el fuego cerrando las escotillas; pero todo fue en vano: las llamas se apoderaron rápi­damente de todo el buque, per­mitiendo únicamente echar al agua dos botes. El capitán, oficiales de mar y tripulación, en total catorce, y siete pasaje­ros, habiendo podido recoger algunas armas, pero sin agua ni provisiones, abandonaron el buque". Luis Camagli, el capi­tán, al volver a la nave en uno de los botes, no para abrir las escotillas y liberar a los chinos, sino por algo que sirviese de velas, encontró la muerte al caerle los palos de unaj arcia y desapareció entrampado en su propio in­fierno. Con él sucumbieron tres chilenos, dos italianos, un griego y cuatro personas más. No era un caso aislado. Todos los ca­pitanes fueron siempre arbitra­rios, impusieron su propia ley y eso les ganó el odio de su carga humana. En el otro bote se salvaron el piloto, cuatro tripu­lantes y siete pasajeros, entre ellos los peruanos Atanasio Candamo, Manuel Rivera y To­más Collazos. Todos los chinos perecieron.


EL ACCIDENTE DEL "MARILUZ"

A pesar de las protestas el Gobierno continuó permitiendo la formación de empresas desti­nadas al tráfico de culíes al Perú. Los chinos llegados al Perú entre 1855 a 1874, año en que se suspendió temporalmente, fueron (14):

 

1855 ‑ 59                   2,964

1860‑ 64                    14,738

1865 ‑ 69                   21,639

1870 ‑ 74                   48,039

 

En mayo de 1872. partió del Callao el barco peruano "Mariluz" con destino a Macao, con el objeto de traer 255 culíes para las haciendas del Norte. Debido a una tormenta, la mencionada nave fletada por Emilio Althaus sufrió una grave avería el 10 de julio de 1872, teniendo que efectuar una escala obligada en Yokohama, en te­rritorio japonés. El trato para los culíes era inmisericorde, morían un tercio en el trayecto. Uno de ellos escapó y se refugió en una nave británica, en donde solicitó ayuda, protección y amparo. El Encargado de Nego­cios de la Gran Bretaña, por denuncia del comandante del barco inglés, gestionó ante las autoridades japonesas una in­vestigación para llegar a la ver­dad en cuanto a la grave de­nuncia del chino evadido. Se estableció que las condiciones eran insuficientes y atentatorías a la vida y en consecuencia se determinó que los culíes se en­contraban en libertad para abandonar el "Mariluz".

Nuestros asuntos en el Ja­pón estaban en manos de la Legión Norteamericana. Por este motivo, el Encargado de Nego­cios Estadounidenses comunicó los hechos al Gobierno Peruano. El presidente Manuel Pardo decidió enviar una Misión Di­plomática al mando del Coman­dante García y García. Este llegó con diez representantes a Yokohama y, el 3 de marzo de 1873, presentó en Edo (Tokio) sus credenciales al Emperador Meiji, llamado Ten Ho, el "Hijo del Cielo". A la presentación de las credenciales al Emperador se realizó un acto significativo en el puerto de Karuhue, donde por primera vez se izó la bande­ra peruana y se tocó el Himno Nacional en el Japón. Esta ce­remonia tuvo su similar el 19 de octubre en el Callao, donde también se izó la bandera japo­nesa y se dejó escuchar el Himno Imperial del Japón.

Las negociaciones se cen­tralizaron en dos puntos: la solución del problema del barco "Mariluz" y la firma de un tra­tado pennanente de paz, amis­tad, comercio, navegación y re­laciones diplomáticas con el Japón.

Para el "impasse" del barco, se firmó un protocolo que so­metía el mencionado problema al arbitraje del Zar de todas las Rusias, quien debía señalar si el Japón se excedió o no en la actitud adoptada. Las negociaciones tuvieron lugar en San Petersburgo. Nos representó el diplomático José Antonio Lavalle. Dos años después, en 1875, el Zar dio su fallo. Por razones humanitarias, el Japón había cumplido con liberar a los culíes. El Perú aceptó plena­mente el fallo.

El Comandante García y García terminó su misión con la firma de un Tratado de Paz, Amistad, Comercio y Navega­ción, que establecía represen­tantes diplomáticos en ambos países. En cuanto a las impor­taciones y exportaciones mu­tuas, se aplicaría la cláusula de la nación más favorecida. Ambas naciones se reconocían iguales derechos, privilegios e inmuni­dades y las ciudades y puertos estarían abiertos a los barcos de ambos países, facilitándose el intercambio comercial.



LA YAPA Y EL ENGANCHE

La suspensión del tráfico de culíes al Perú significó un gran problema para los hacendados. Cualquier hacendado tenía aún el trauma generado durante dé­cadas por la ausencia o escasez de mano de obra. Para evitar la crisis intentaron mejorar las condiciones de trabajo de los culíes. Primeramente, cuando los hacendados se dieron cuenta que muchos chinos cumplirían sus ocho años de trabajo crea­ron la "yapa".

La "yapa" era el tiempo aña­dido que, por lo general, era de seis meses, a los ocho años a los que estaban obligados los chi­nos. Se justificaba diciendo que durante los años que los culíes estuvieron en la hacienda pudo ocurrir que faltaron al trabajo algunos días por distintos mo­tivos y en consecuencia con la yapa cumplían a cabalidad sus ocho años. La mala imagen in­ternacional del Perú se incrementó cuando un hacen­dado norteño marcó con hierro candente a 48 inmigrantes chinos. El gobierno tuvo que decir que la denuncia era falsa.

       Se dispuso partidas especiales para publicar en Europa la venida de inmigrantes al Perú. Con esa finalidad el presidente Mariano Ignacio Prado, 1876-­1879, llevó a cabo el Plan de la "Sociedad de Inmigración Euro­pea" diseñado en 1872 por el presidente Manuel Pardo.

El Plan de Pardo tenía como finalidad incrementar la pro­ducción a través de la recupera­ción de tierras, en abandono o descuidadas, para el cultivo, así como nuevos proyectos de irrigación para aumentar áreas de cultivo, con energía de traba­jo importada. La Sociedad tuvo cinco comités y debía controlar la inmigración en las áreas de procedencia: a) Reino Unido: b) Francia, Bélgica, Suiza; c) Ale­mania, Austria, Holanda: d) Suecia, Noruega, Dinamarca; y e) Italia, España, Portugal.

La Sociedad de Inmigración asumía el costo del transporte en barco desde el puerto de origen hasta el Callao. Existía la libertad de trabajo que ellos deseaban. Si se presentaba di­ficultades, la Sociedad les debe­ría ayudar auxiliándolas a tra­vés de la Casa de Asilo durante ocho días. Los inmigrantes de­bían gozar de buena salud, re­putación y no superar la edad de 55 años. La Sociedad acogió cerca de 3,000 inmigrantes, la mayoría italianos hasta finales de 1875. El costo total de la operación para el Estado fue de 6'000,000 de soles.

Sin embargo, en la agricul­tura los hacendados prefirieron a los culíes y no dieron opor­tunidad a los inmigrantes euro­peos dado el gasto que deman­daba sus servicios.

A partir del tratado de Tienen Rsin, firmado en 1874, el Perú y China establecieron relacio­nes diplomáticas. Los hacenda­dos creyeron que el tráfico se reiniciaría rápidamente pero éste se volvió imposible. A fin de evitar su ruina, crearon una ficción jurídica, el "recontrato" o "enganche".

Aquel culí que lo deseaba podía volver a contratarse en las mismas condiciones que antes pero con una diferencia muy atractiva para los chinos: la cantidad de dinero que por el contrato recibieron antes los traficantes de semi‑esclavos asiáticos se les entregaba en proporción al tiempo de recontrata que habían aceptado. Esto permitió a los hacendados continuar tranquilos durante algunos años sin que renaciera el trauma de escasez de "bra­zos".

Al recontratarse un culí, el hacendado pagaba la octava parte de lo que había pagado por los ocho años del contrato inicial con el chino. El interme­diario desaparecía. Ese adelan­to significó aproximadamente un real por cada día del año. Ese "inmenso" monto de dinero ade­lantado posibilitaba salir de la hacienda a los trabajadores chinos una vez que llegaba el momento de su libertad, pues abría el camino para incursionar en otras actividades. En espe­cial, ingresaron en el pequeño comercio en los pueblitos próxi­mos a las haciendas costeñas.

La guerra del 79 al 83 des­truyó la economía nacional y las haciendas quedaron arruinadas.

FIN DE LA ESCLAVITUD

Preocupado el Gobierno Chino por la suerte de sus connacionales, decidió enviar una comisión para investigar con las autoridades peruanas la condición de los culíes. En 1887 se creó una comisión mixta compuesta por representantes del gobierno peruano y del impe­rio chino. La comisión visitó las haciendas de varios valles cos­teños. Estuvo presente en Cañete, Huaura, Supe, Pativilca, Ica, Pisco, Palpa, Nazca, Santia­go, Santa, Nepeña, Zaña, La Leche, Jequetepeque, Santa Catalina (Trujillo) y en dos ha­ciendas cajamarquinas, donde también trabajaban chinos. No pudo ingresar a la hacienda del valle Chicama, con excepción de Tulape, propiedad de la familia Larco, porque los dueños se opusieron.

La comisión comprobó que muchos chinos ya no estaban en condición de contratados o recontratados, pues había transcurrido mucho tiempo desde que concluyeron los pla­zos de trabajo.

Al no poder pagar los hacen­dados un mayor incremento de sueldo dejaron a los trabajadores chinos. Algunos hacendados tuvieron que dar lotes de terre­no a sus ex‑trabajadores por no poder pagarles o trataron de revivir la institución del "yanaconaje" con la población campesina de la sierra.

Luego de la Guerra del Pa­cífico, la situación fue diferente en la agricultura costeña, generándose una masiva migra­ción interna de campesinos de la sierra hacia la costa que ori­ginó un precio más cómodo para el hacendado. Por ello, el tra­bajador chino fue dejado de lado. A fines del siglo XIX, la presencia china en el campo era mínima. Su presencia en las ciudades es otra historia.

*Ex director del Museo Raimondi de Lima

 

NOTAS

1. Castro Mendoza, Mario. "La Marina Mercante de la República", Lima. 1980.

2.  El Comercio, Lima 5 de octubre de 1851. pág. 2: "Saludamos con placer al ilustre guerrero, sostenedor de

     la independencia de la República del Uruguay por la feliz llegada a esta capital".

3. Francisco Dabadie. "Episodios inéditos de la vida de Garibaldi" en la Revue Francaise, 10 de julio de    1859. pag. 509.

4. Garibaldi, Vittotio Emanuele, Cavour. Nel Fatti Della Patria ‑ Bologna ‑ Zanichelli. 1911. Facsímil del diploma signado con el número 10 pág. 24. Documento actualmente en poder del Museo del Risorgimento de la ciudad de Milán.

5.   El 6 de diciembre 1851. Garibaldi tuvo la famosa pelea con el francés Ledos. El Comercio. 10 de diciembre de 1851. pág. 3, col. 4.

6.   Durante el tiempo que navegó en el "Carmen" Garibaldi llevó un diario a bordo. Actualmente el diario se encuentra en el "Archivo de Estado de Palermo" (A.S.P.). Archivo 1, número 202.

7.      Garibaldi partió definitivamente del Perú el 31 de octubre de 1853.

S.        Antonio Ralmondi. El Perú. Mis primeros viajes. Parte preliminar, tomo I. capitulo I, 1874.

9.   El Dr. Alejandro Arrigoni, amigo de Raimondi, arribó al Perú en compañia de Raimondi el 28 de julio de 1850. Murió en Lima en 1895.

10. Libro copiador Nº 47, folio 636, Escalafón de Marina. Libro copiador Nº 693, folio 192, Goleta "Libertad" 1853, Documentos 38 y 40 del Museo Naval.

11. No sólo en las Islas de Chincha. También se les explo­taba en los depósitos de Pabellón de Pica y Punta Lobos, incluso cuando ya se protestaba por tanto abuso.

12.  ídem 10.

13.  Goleta "Libertad" 1853. Comandancia General de Marina.Documento Nº 8. folios 12 y 13.

14.  Humberto Rodriguez Pastor, "Hijos del Celeste Imperio en el Perú" (1850‑1900), p.26, 1989.

 
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miércoles, julio 20, 2022

La Beneficencia China de Piura: el hogar de chinos que hablan cantando

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 Si no caminas con atención, la entrada de la Beneficencia China pasa desapercibida. Ubicada casi en el corazón del centro, se mimetiza con la pared de una peluquería de la calle Loreto. Pero ahí está. Una pequeña puerta blanca, sin número y sin timbre que lleva hacia unas empinadas escaleras desde donde se puede apreciar dos grandes banderas, la china y la peruana, colgadas juntas en la pared del segundo piso, lugar que ha visto a la comunidad oriental mantener viva su identidad cultural por los últimos 70 años, bajo el lema de “aguantar”.

En esta asociación, que la presidenta del Comité de Damas Chinas, Maricucha Chang, describe como un espacio para paisanos de apellido chino, conviven alrededor de 30 familias tusanes que ya hablan cantando como los piuranos, sin olvidar, claro, sus raíces y herencia milenaria. Sin embargo, la gran pregunta es, ¿cómo llegó este grupo racial a tierras tan alejadas de la denominada “Gran China”? A continuación los detalles.
Las oleadas migratorias

La comunidad china llegó al país a partir de la época virreinal. De acuerdo con el historiador Fernando de Trazegnies, el flujo migratorio se dividió en tres momentos: la primera, la segunda y la tercera oleada. Al respecto, la docente en Humanidades de la Universidad de Piura, Julissa Gutierrez, explicó que la primera migración china se dio cuando Perú aún formaba parte de las colonias de España. “Dentro de este periodo, llegaron productos orientales (de contrabando) a través de Filipinas junto con un grupo de chinos que ayudaron a realizar unas obras en Lima, pero esta oleada fue muy pobre, en el sentido de poca cantidad”.

Poco tiempo después, en el siglo XIX, Perú necesitaría de este grupo racial para salvar al sector agrícola del grado de postración en el que se hallaba tras la abolición de la esclavitud durante el gobierno de Ramón Castilla, dado que este dictamen materializó la huida de mano de obra africana de las haciendas. En aquel marco, el entonces mandatario brindó permisos para la importación de migrantes asiáticos. “Legalmente, esta oleada (la segunda) vino de manera “voluntaria”, sobre todo por la incertidumbre que había en China por las guerras del opio, pero llegaron aquí, bajo contrato firmado, y el trato era inhumano, por eso se habla de una semiesclavitud”.

Más adelante, en el siglo XX, se vivió la tercera oleada, en la que habría llegado Félix Chang, el primer presidente de la Beneficencia China y dueño de la recordada bodega que llevaba su nombre, ubicada en toda la esquina frente a la emblemática Catedral y la Plaza de Armas. “Esta tercera migración estuvo conformada por pequeños comerciantes que llegaron en busca de nuevos territorios más esperanzadores que les permitieran desarrollarse a través de actividades económicas independientes”.
 

La historia de la Beneficencia China de Piura
 



 

Recuerdos fotográficos: la famosa bodega de Félix Chang se encontraba ubicada en la esquina Huancavelica y Tacna, al frente de la Catedral y Plaza de Armas. En este negocio, vendían todo tipo de artículos, por ello se le conoce como el antecedente de los supermercados. Foto extraída de la página Piura Nostalgia.

En todas las oleadas, los chinos se caracterizaron por su arduo trabajo, responsabilidad y sentido ahorrador. Estas cualidades, más adelante, les darían la oportunidad de reescribir su historia por estas tierras y despedirse de su trabajo como culíes. “El salario muy mísero que recibían (por su trabajo en las haciendas) lo guardaban. Entonces, cuando terminan sus contratos, invierten. Por eso es que empiezan a aparecer las famosas bodegas, restaurantes y las fondas. Empiezan a hacer sus negocios”, indicó Julissa.

Grandes empresas como Tai Loy, supermercados como Wong y en Piura, chifas exitosos como el Cantón, fueron montados por paisanos chinos. Ahora, décadas después, estos negocios bien posicionados en el mercado del siglo XXI son el ejemplo de superación de la comunidad china, la cual pese a problemas con el idioma, una marcada discriminación por ser de la “raza amarilla” y estar lejos de casa, supieron salir adelante.

“Hay puro chifa, bastante chifa”, bromeó la señora Maricucha.
La primera Beneficencia China en Piura
La historia de la Beneficencia China de Piura
En la Beneficencia China se reúnen miembros del Comité de Damas Chinas, el equipo de Danza de León, quienes también practican Kung-fu y las 30 familias de paisanos que conforman la asociación. Foto tomada por Martha Seminario.

Los hijos del Imperio celeste se encontraban desplegados en los departamentos de Lima y costa del Perú. Algunos llegaron primero a una provincia en específico, pero, cual nómadas, se mudaban constantemente persiguiendo nuevas oportunidades que mejoren su calidad de vida.

“Un chino primero llegó por vía marítima a Paita. Se instaló allí, parece que no le fue bien, se fue a Talara y montó una tienda. Después, lo encontramos en un expediente de la sierra de Ayabaca. ¿Qué hacía ese chino ahí después de haber estado en Paita y Talara? Montó, nuevamente, su tiendita, no le fue bien y se regresó a Piura. ¿A qué voy? Veían la oportunidad. No pensaban en quedarse en un solo lugar”, explicó la docente.

Bajo este modus operandi, muchos chinos terminaron asentados en la región Piura. No obstante, por más de estar cerca, cada uno de ellos celebraba sus tradiciones de forma aislada, ya que no había un recinto que los acoja en conjunto y satisfaga esa necesidad psicológica en relación a su identidad y unidad cultural que atraviesa todo migrante.

“Solo se reunían en su negocio o en casa”, sostuvo Maricucha.

Ante la carencia de un espacio para la comunidad china, el Cónsul General de aquella época, recordado por los paisanos como el “embajador Max“, incentivó con 25 mil dólares la creación de la primera Beneficencia China en Piura. Para ello, reunió a chinos de Talara, Sullana, entre otros, y formó la primera directiva que lideraría la asociación.

La iniciativa tuvo un rotundo éxito. Tanto empresas chinas como peruanas aportaron en su apertura y en el año 1952 abrió sus puertas. Desde entonces, los migrantes chinos contaban con un punto de encuentro para charlar en su idioma natal, recordar sus vidas pasadas, celebrar sus tradiciones y jugar juegos de mesa propios de su cultura, que en un periodo de tiempo fueron motivo de detenciones policiales por ser catalogados de “ilícitos”.

“Ahora se hace todo aquí. Se puede celebrar fiestas, aniversarios, matrimonios, pero si es paisano, si tiene apellido chino”, comentó Maricucha.



Juan Changman, Antonio Su, Armando Ho Yi, Antonio Wong Li, Félix Chang F, Antonio Chong Sing, Felipe Lolen Ji, Antonio Ho L, Jaime Chuy Y, ellos conformaron la primera directiva de la Beneficencia China.

Durante sus primeros años de fundación, se recolectó dinero para los migrantes chinos que llegaban a iniciar una nueva vida en Piura. “Juntaban el dinero y decían: toma, para que comiences un negocio. Entonces, le daban una cantidad al paisano y él tenía el compromiso de devolverlo. Por eso es Beneficencia, se beneficia a los paisanos que llegan“, recordó Rosa Amelia Chu, miembro del Comité de Damas y traductora de la señora Maricucha.

Actualmente, la Colonia no solo brinda servicios a miembros de la comunidad oriental, sino que extendió su ayuda humanitaria a grupos vulnerables de la región. Una vez al año, la Beneficencia reúne dinero donado por las familias tusanes y visita 9 albergues de ancianos y niños necesitados.
 

Un pedazo de China en Piura



Bandera peruana y china colgada en la pared de la Beneficencia. Representa el sentimiento de pertenencia de este grupo racial con la sociedad peruana que les abrió las puertas.

Cada vez que un miembro de la Colonia China ingresa a la Beneficencia debe saludar a las fotografías en fila india de los nueve paisanos que hicieron realidad el lugar del que ahora gozan sus descendientes. El saludo consiste en hacer tres reverencias mientras el invitado sostiene tres palillos de incienso. Al finalizar, los palillos se ubican en un recipiente debajo de los paisanos, hasta que estos se consumen y desprenden todo su olor.

“¿Por qué crees que están ellos ahí? Porque gracias a ellos se tiene este local. Entonces, cuando nosotros venimos, siempre, los saludamos. El respeto y el principio de amistad son cosas que la comunidad china tiene muy arraigado. Te estiman, te quieren y te respetan”, recalcó Rosa Amelia.

Además de tener a la amistad y el respeto como un pilar fundamental de su idiosincrasia, los chinos le dedican un gran espacio al recuerdo. Por ejemplo, Maricucha en cada cumpleaños de su difunto esposo, Esteban Chang, coloca debajo de su cuadro lo que le gustaba, ya sea un chocolate o su plato favorito de comida. Así lo venera y recuerda.

Otro rasgo particular de ellos es la fusión que hacen del baile y el Kung-fu. En las noches, el piso de la Beneficia se convierte en un rompecabezas de tapetes de colores donde los más jóvenes practican Kung-fu. Lo hacen por dos motivos, según el profesor Elías Garcia: para desarrollar el equilibrio que exige la danza del león y porque es una forma de mantener la cultura china viva. “No lo vemos como una academia deportiva, sino como cultura”, expresó.

Los tusanes también celebran las fiestas chinas y las peruanas. Cada año esperan con ansias el festival de La Luna, el Año Nuevo chino y, sobre todo, las Fiestas Patrias por la independencia del Perú.

Este grupo racial supo acoplarse bien a la sociedad piurana y su paso firme por el Perú configuró la identidad diversa y multicultural que caracteriza a nuestro país. Al día de hoy, se sienten igual de peruanos que cualquier hincha de la blanquirroja. En especial la señora Maricucha, quien cada vez que le gritan “china” responde, con la mano en el pecho, “yo peruana”.

lunes, mayo 28, 2018

Edad de la civilización China

Extraído de RPP Agencias EFE
La civilización china, considerada como la que más largamente ha pervivido desde la antigüedad hasta la época contemporánea, nació hace 5.800 años y maduró como tal hace 3.800, anunciaron este domingo (lunes en China) académicos chinos tras 15 años de trabajo financiado por el Estado para determinar esta edad.
Los detalles de la investigación se anunciaron en una rueda de prensa del Consejo de Estado (Ejecutivo chino) en la que el subdirector de la Administración Estatal de Patrimonio Cultural, Guan Qiang, explicó que "los primeros signos de civilización emergieron hace 5.800 años en áreas de los ríos Amarillo, Yangtsé y Liao Occidental". Otras zonas de China desarrollaron culturas igualmente avanzadas hace 5.300 años, y "unos 3.800 años atrás, una civilización más madura se desarrolló en las llanuras centrales y comenzó a influir culturalmente en regiones circundantes", subrayó el experto.

La conclusión es el fruto de un programa para buscar el origen y desarrollo de China que comenzó en 2001 y concluyó en 2016, lanzado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología y en el que han intervenido también los de Educación y Finanzas, así como las diversas academias estatales de ciencias, entre otras instituciones. La investigación fue liderada por expertos del Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias Sociales de China y por la Universidad de Pekín, con destacados responsables como los arqueólogos Yan Wenming, Li Boqian o Zhu Fenghan.
"Durante un largo periodo de tiempo ha habido falta de evidencias materiales y de conocimiento sistemático sobre el origen y desarrollo de la civilización oriental, simbolizada por China", admitió Guan en rueda de prensa.
 

"Unidad en la diversidad"

La situación comenzó a cambiar con los trabajos arqueológicos que comenzaron en China en los años 20 del siglo pasado, subrayó el subdirector de patrimonio cultural. Hasta ahora, se había considerado a grandes rasgos que la civilización china tenía "más de 5.000 años de historia" aunque hay diversas teorías sobre su origen, ya que se han seguido criterios distintos -manifestaciones escritas, artísticas, herramientas...- para considerar el nacimiento de la cultura oriental.

En el trabajo presentado este domingo, por ejemplo, se unifican las diversas formas de civilización surgidas en diferentes regiones de la actual China, en lugar de considerar sólo la del río Amarillo (norte del país), considerada tradicionalmente la verdadera cuna cultural nacional. "Varias áreas a través de la vasta tierra de China mostraron diferencias en cuestión de medio ambiente, economía, sociedad y religión en sus periodos formativos", reconoció Guan, quien sin embargo afirmó la existencia de una "unidad en la diversidad".

Guan también subrayó que la civilización china durante su desarrollo recogió importantes influencias de culturas extranjeras, tales como el cultivo de trigo, la domesticación de ganado o la misma utilización del bronce, unos usos importados de pueblos de Asia Central y Occidental. (EFE)
 
Otro estudio se encuentra publicado en el link 1
 
Extracto:
 
Introducción
La inmigración china a tierras peruanas es bien considerada como la inmigración más populosa e importante dela historia de la República. Su legado es notorio, su historia basta y variada. La economía burguesa, hacendataria, aristocrática, le debe a su mano de obra, su enriquecimiento. Los descendientes de los “hijos del Celeste imperio”, viven hoy entre nosotros, formando parte de la variopinta sociedad peruano-limeña, que ha atravesado un largo y difícil camino para lograr ser incluido. Un proceso común a los extranjeros, extraños, fueron las relaciones de alteridad que se establecieron, determinando a los asiáticos (tanto chinos desde 1849 y japoneses desde 1899) como inferiores, ante la ignorancia de su cultura, la “rareza” de sus costumbres y las diferencias fenotípicas. Pese a todo, tal y como observamos en la sociedad peruana actual, la comunidad china tuvo formas y tácticas de resistencia, de asimilación, de adaptación al medio que inicialmente le fue adverso. 
 
La sinología en el Perú, esto es, la historiografía relacionada a la comunidad china, actualmente atraviesa cierto crecimiento, y es interés de investigadores jóvenes. Sobre dicha comunidad se ha escrito sobre sus jornadas laborales en las haciendas norteñas, los movimientos antichinos en Lima, la evolución de su comida, su participación en la colonización de la selva, el teatro chino, entre diversos. En su mayoría, son trabajos introductorios, que necesitan aun ser acabados. Quizás sean dos las síntesis reconocidas: Los herederos del dragón, de Humberto Rodríguez Pastor y En el país de las colinas de arena, de Fernando de Trazegnies. Pese a ello, la comunidad china y la Lima adversa y prejuiciosa del siglo XIX, aun deben ser mejor analizadas en su múltiples temas que aun.

En vista a la variedad de temáticas que desde la sinología podemos abordar, el presente escrito tratará únicamente lo relacionado a demografía e inmigración, temas como las olas migratorias, mercado laboral, las razones de su llegada, aspectos cuantitativos, la legislación, etc., teniendo como objetivos el acercamiento a la demografía sinoperuana, al acercamiento de la “etnicidad” peruano-limeña,y la síntesis del movimiento migratorio. Los datos con los que contamos son obtenidos de una revisión historiográfica y del censo de 1876. Este análisis no nos permite un sesudo conocimiento, pero nos acerca al conocimiento acerca de la composición social del Perú del siglo XIX.
 
En la primera parte observaremos el contexto demográfico social del Perú de mediados del XIX, época de ingreso de los chinos, los viajes, los contratos, así como los trabajos que realizaron. En la segunda parte nos introduciremos a los datos cuantitativos y las leyes que rigieron el movimiento migratorio.

martes, junio 07, 2016

INGREDIENTES COCINA CHINA



INGREDIENTES COCINA CHINA. Un listado detallado de los ingredientes preferidos por la comida china.

Aceite de ajonjolí. Aceite que se obtiene de la semilla del ajonjolí o sésamo. Su aroma es magnifico, se coloca al final de las preparaciones. En otros países se le conoce como aceite de sésamo.

Anís de estrella. Especia en forma de estrella, de aroma más fuerte que el anís común. Se usa en muy poca cantidad. Puede sustituirse por cada entera o molida.

Brotes de bambú (CHUC SON). Son brotes tiernos de bambú tropical. Se usa en muy poca cantidad. Puede sustituirse por canela entera o molida.

Caldo de pollo. Hierva huesos de pollo bien lavados con un pedazo kión (opcional), patas de pollo y huesos de cerdo. Sirve también para diluir la salsa si está muy espesa.

Camaroncitos chinos. Se venden secos y es necesario hidratarlos en agua antes de utilizarlos; tienen gran sabor.

Cinco sabores encurtidos. Cinco clases de verdura, maceradas en azúcar y vinagre. Se puede preparar en casa.

jueves, agosto 27, 2015

Festival Doble 7 o San Valentín Chino

En Agosto exactamente el sétimo día de séptimo mes de calendario lunar chino se celebra el Festival de la Séptima Noche en donde se rinde homenaje al amor.

La historia es muy romántica, y cuenta .... (extracto)

Se dice que hace mucho tiempo había un hombre bueno y trabajador llamado Niu Lang que quedó huérfano muy joven y fue a vivir con la familia de su hermano. Con el tiempo su malvada cuñada lo echó de la casa, pero antes de irse le dieron un buey, una vieja carreta y algo de tierras. Desde entonces Niu Lang se dedicó a pastear vacas y entabló una relación especial con el buey, ya que solo se tenían el uno al otro para sobrevivir.

Como el buey quería ver felizmente casado a Niu Lang, le dijo a éste que un día vendrían a la tierra siete hadas doncellas y que si él encontraba la vestimenta de alguna de ellas, el hada se convertiría en su esposa. Una noche al pastor encontró la vestimenta del hada Zhi Nu y se casaron. La pareja vivió feliz durante tres años y tuvieron dos hijo, un niño y una niña.

Cuando el dios de los cielos se enteró de esto envió a su esposa a traer a Zhi Nu para que fuera juzgada por la corte celestial, que finalmente decidió separar a la pareja. En la tierra el buey rompió uno de sus cuernos para construir un bote y llevó al pastor y a sus hijos a buscar al hada. La esposa del dios de los cielos dibujó un río con una de las horquillas de su cabello para bloquear el paso del bote y la pareja solo pudo verse a la distancia.

Un amable fénix, conmovido por su amor, llamó a todas las urracas del cielo y les pidió construir  un puente sobre el río celestial. Desde entonces la pareja solo puede  reunirse la séptima noche del séptimo mes del calendario lunar. Se dice que esa noche las plumas de las urracas cayeron del cielo mientras construían el puente para Niu Lang y Zhi Nu.


sábado, abril 26, 2014

Reportajes emitidos

Reportaje de telesur sobre la colonia china en el PERU y su influencia culinaria.
28 noviembre 2012










Al Sexto Dia - Tammy Higa - Chifas Huachanos
27 abril 2014


viernes, abril 25, 2014

Apellidos Chinos en Perú

Extraído de TAGEXO

Estimados amigos, les envío una lista de apellidos compilados del PERÚ, fueron tomados de un listado generado por el antropólogo D. Abuhadba

En la experiencia personal siendo los orígenes de los idiomas CANTONES y MANDARIN muy diferentes algunos apellidos aunque suenen muy diferentes son los mismos.

CHOY - CAI (cantones y mandarin)
CHANG - CHENG

CAI , CAM , CAO , CAY , COM , CHAC , CHAK , CHAN , CHANG , CHAU , CHAW , CHAY , CHE , CHEA , CHEANG , CHEC , CHEE , CHEN , CHENCHIN , CHENG , CHENGFANG , CHEONG , CHI , CHIA , CHIAN , CHIANG , CHIEN , CHIL , CHIN , CHING , CHIO , CHIOCK , CHIOK , CHION , CHIONG , CHIU , CHIY , CHIYONG , CHO , CHOE , CHOI , CHONG , CHONLENG , CHOO , CHOU , CHOW , CHOY , CHU , CHUAN , CHUE , CHUI , CHUN , CHUNG , CHUO , CHUTON , CHUY , CHY , DENG , DONG , FAN , FANG , FENG , FON , FONG , FOW , FU , FUNG , FUSENG , GAN , GAO , GAY , GE , GENG , GIE , GUAN , GUIN , GUO , GWAK , HAN , HAU , HE , HI , HO , HON , HONG , HOU , HSIEH , HSU , HU , HUA , HUANG , HUN , HUNG , HUO , JAN , JANG , JHONG , JHUSEY , JIANG , JIANG , JIE , JIN , JING , JO , JOLAY , JON , JONG , JOO , JOUNG , JUNG , JUNHSIUNG , JUY , KAE , KAM , KAMT , KAN , KANG , KCOMT , KE , KEC , KIAU , KIM , KIN , KING , KIT , KO , KOC , KOCCHIU , KOCNIM , KOK , KOM , KOMT , KON , KONG , KONGFOOK , KONLOY , KOO , KOOCHOY , KOOSAU , KOOYIP , KOU , KU , KUAN , KUANG , KUNG , KUO , KUONG , KUON , KUYENG , KWANG , KWO , KYUNG , LAI , LAM , LAMG , LAO , LAU , LAW , LAY , LEE , LEI , LEONG , LEONYEP , LEU , LEY , LHI , LI , LIAN , LIANG , LIAO , LIAU , LIM , LION , LISUNG , LIU , LIY , LIYAU , LO , LOC , LOCK , LOO , LOU , LU , LUCK , LUI , LUNG , LUO , LUY , LY , MACCHUI , MAI , MAK , MAU , MIN , MIU , MOU , NG , NGAI , OU , PAC , PAI , PAN , PHANG , PHUM , PHUN , POON , POU , POW , PUN , PUNCHONG , PUNG , QINGHAI , QIN , SAM , SEE , SHEN , SHENG , SHIM , SHIN , SHION , SHU , SHUM , SI , SIE , SIN , SINFON , SING , SIU , SOON , SU , SUENG , SUI , SUK , SUN , TAM , TAN , TANG , TAY , TIN , TONG , TSENG , UN , WAI , WAM , WAN , WANG , WAY , WEI , WEN , WENCHUN , WHANG , WHU , WHUKING , WIN , WON , WONG , WU , WUK , WUN , XI , XIAN , XIAO , XIE , XIU , XU , YAM , YAO , YAP , YAU , YE , YEH , YEN , YENG , YEP , YEUNG , YI , YIM , YIN , YION , YIP , YIU , YO , YON , YONG , YOUNG , YU , YUAN , YUI , ZE , ZHAN , ZHANG , ZHAO , ZHEN , ZHENG , ZHI , ZHILIANG , ZHONG , ZHOU , ZHU ,

Colaboración : Juan T.

Compartiendo con China (07/11/2020) | TVPerú

Es un hermoso reportaje por los 171 años de la migración China a Perú.  Canal 7 - TV Perú con Fátima Saldonid, Sonaly Tuesta  Aporte de la t...